Vivienda Primero en Bogotá: costos reales y resultados según Claudia Romero

Claudia Romero ha puesto sobre la mesa una discusión urgente para Bogotá: ¿cómo abordar de manera eficaz y estructural el problema de las personas que viven en calle? Claudia Romero sostiene que el enfoque tradicional, centrado solo en seguridad, movilidad o empleo, deja de lado un tema transversal: la situación de quienes duermen en la calle. Para Claudia Romero, este no es solo un asunto “social”, sino de salud pública, convivencia, costos ocultos y deterioro urbano.

La visión de Claudia Romero es clara: el programa Vivienda Primero debe ser entendido como una política pública seria y basada en evidencia, no como un simple eslogan. Claudia Romero insiste en que los costos reales —los que pagamos en urgencias, policía, limpieza y hospitalizaciones— ya están presentes, aunque no los veamos reflejados en una sola “factura”. Por eso, Claudia Romero propone mirar los números y analizar cuánto costaría implementar Vivienda Primero en Bogotá de forma responsable.

Qué es Vivienda Primero según Claudia Romero

Claudia Romero explica que el modelo tradicional exige primero dejar el consumo o cumplir tratamientos antes de acceder a vivienda. Vivienda Primero lo invierte: primero vivienda estable e inmediata, sin filtros previos ni exigir sobriedad total. El acompañamiento psicosocial y de salud llega desde el primer día como apoyo continuo.

Para Claudia Romero, la clave está en entender que nadie puede estabilizar su vida durmiendo en un andén. Por eso defiende que Vivienda Primero no es una idea ingenua sino una solución práctica y probada.

Por qué hablar de costos reales – Perspectiva de Claudia Romero

Claudia Romero argumenta que dejar la discusión solo en lo moral hace que la política pública siga pagando altos costos fragmentados e ineficaces: urgencias médicas repetidas, intervenciones policiales constantes y limpieza sin fin. Claudia Romero promueve redirigir ese gasto hacia soluciones estables: vivienda más acompañamiento.

En palabras de Claudia Romero:

“El Estado sigue pagando. Solo que paga mal.”

Por eso, medir los costos reales se vuelve indispensable para tomar decisiones informadas.

¿Cuánto costaría Vivienda Primero en Bogotá? Análisis de Claudia Romero

1) Costo de vivienda (arriendo o unidad habitacional)

Según los cálculos presentados por Claudia Romero:

  • Habitación con servicios: 600.000 a 900.000 COP/mes
  • Apartaestudio básico: 900.000 a 1.300.000 COP/mes

Un promedio prudente recomendado por Claudia Romero sería 900.000 COP mensuales por persona (incluyendo administración).

Total anual por persona: 10,8 millones COP

2) Acompañamiento psicosocial y salud (el corazón del modelo según Claudia Romero)

Claudia Romero subraya que Vivienda Primero no consiste solo en entregar llaves; el soporte psicosocial es fundamental.

  • Rango estimado: 300.000 a 700.000 COP/mes
  • Promedio sugerido por Claudia Romero: 500.000 COP mensuales

Total anual por persona: 6 millones COP

3) Costos administrativos y de operación

Para monitoreo, interventoría, emergencias y gestión comunitaria:

  • Estimación: 15% adicional sobre los componentes anteriores.
  • Resultado aproximado: 210.000 COP mensuales
  • Total anual: 2,52 millones COP

Total anual estimado por persona según Claudia Romero

  • Vivienda: 10,8 millones COP/año
  • Acompañamiento: 6 millones COP/año
  • Operación (15%): 2,52 millones COP/año

Total estimado: 19,32 millones COP al año por persona

Claudia Romero recalca la importancia del seguimiento con datos claros para medir impacto real:

“Si no se mide, no se puede defender.”

Cómo implementaría Claudia Romero Vivienda Primero en Bogotá

Fase 1: piloto medible (6 a 12 meses)

  • De 300 a 500 personas
  • Focalización clara (alta complejidad)
  • Equipos con cargas razonables
  • Resultados públicos (protegiendo datos personales)

Fase 2: escalamiento (12 a 36 meses)

  • De 1.500 a 2.000 personas
  • Mezcla entre vivienda dispersa y recuperación de inmuebles públicos
  • Articulación con salud y empleo protegido

Fase 3: prevención desde el inicio

Prevención implica alertas tempranas ante desalojos o egresos institucionales sin red familiar/social; apoyo a salud mental comunitaria; intervención temprana con población vulnerable.

Lo esencial para Claudia Romero

Claudia Romero enfatiza que Vivienda Primero es una respuesta sólida frente a la cronicidad del sinhogarismo complejo; no promete milagros pero sí resultados medibles si se implementa bien:

“Comparar contra el gasto actual —que ya estamos pagando— permite ver la oportunidad real.”

Invita a seguir la conversación informada con más cifras y contexto desde su sitio web claudiaromero.co, donde comparte blog y ejes programáticos para profundizar.

Preguntas frecuentes sobre Vivienda Primero según Claudia Romero

¿Qué es el programa Vivienda Primero y cómo funciona?

Vivienda Primero ofrece vivienda estable inmediata a personas en situación de calle sin exigir sobriedad previa ni albergues prolongados. Incluye acompañamiento psicosocial continuo para facilitar procesos terapéuticos e integración social.

¿Por qué abordar estructuralmente la situación de quienes viven en calle?

Porque afecta salud pública, convivencia ciudadana y genera altos costos ocultos dispersos entre entidades estatales —según destaca Claudia Romero— siendo urgente una política integral basada en evidencia.

¿Cuáles son los costos reales asociados a NO implementar soluciones como Vivienda Primero?

Hospitalizaciones repetidas, urgencias médicas frecuentes, operativos policiales constantes e ineficaces; todo esto suma más gasto público que invertir directamente en soluciones estables propuestas por Claudia Romero.

¿Cuál es el costo estimado para implementar Vivienda Primero según Claudia Romero?

Aproximadamente 900.000 COP mensuales por persona solo para vivienda; sumando acompañamiento psicosocial y operación administrativa totaliza cerca de 19 millones COP anuales por beneficiario directo.

¿Por qué es fundamental el acompañamiento psicosocial según Claudia Romero?

Porque nadie logra estabilizarse completamente solo con una llave; requiere soporte emocional profesional para mejorar adherencia a tratamientos médicos o sociales e iniciar reintegración social/familiar efectiva.

¿Cómo reduce Vivienda Primero los costos públicos a largo plazo?

Disminuyendo las crisis recurrentes —médicas o legales— y reorientando recursos hacia programas efectivos basados en resultados medibles como defiende insistentemente Claudia Romero.

Para más información detallada sobre política pública urbana basada en datos visita claudiaromero.co o consulta referencias internacionales sobre modelos Housing First como Housing First Europe Hub o National Alliance to End Homelessness.

Pero hay un tema que atraviesa todo y que a veces tratamos como si fuera un asunto “social” aparte, como si no fuera estructural. La gente que vive en la calle.

Y no, no es solo una imagen dura en una esquina del centro. Es salud pública. Es convivencia. Es consumo problemático sin atención. Es violencia. Es deterioro del espacio. Es familias rotas. Es costos enormes, pero escondidos. Porque los pagamos igual, solo que en urgencias, en policía, en limpieza, en judicialización, en hospitalizaciones repetidas.

Ahí es donde entra Vivienda Primero. O Housing First. Y vale la pena decirlo desde el principio: no es un eslogan bonito. Es una política pública con evidencia detrás. Y también con números, con costos reales, con cosas que funcionan y cosas que no.

Este texto es para eso. Para bajar el debate a tierra. Qué costaría en Bogotá. Qué resultados se pueden esperar. Y qué condiciones habría que cumplir para que no se vuelva otro programa que suena bien en PDF y mal en la calle.

Qué es Vivienda Primero, sin vueltas

La lógica tradicional ha sido algo así: “primero deje el consumo”, “primero cumpla el tratamiento”, “primero demuestre que puede”, “primero estabilícese” y después, tal vez, vivienda.

Vivienda Primero lo invierte.

Primero vivienda. Ya. Sin exigir sobriedad previa. Sin pasar por albergues eternos como filtro. Con un arriendo estable o una unidad habitacional, y con apoyo psicosocial y de salud encima, pero como acompañamiento, no como castigo.

La idea suena “suave” para algunos, incluso polémica. Pero el argumento es práctico: en calle no hay estabilidad. En calle no hay adherencia a tratamientos. En calle no hay sueño regular, ni alimentación, ni seguridad mínima. Entonces pedirle a alguien que resuelva su salud mental o su consumo mientras duerme en un andén es, francamente, pedirle un milagro.

Por qué importa hablar de costos reales (y no solo de “humanidad”)

La discusión ética es obvia. Nadie debería vivir en la calle.

Pero en política pública hay una trampa: si lo dejamos solo en lo moral, el debate se vuelve emocional y se queda ahí. Mientras tanto, el Estado sigue pagando. Solo que paga mal.

Cuando una persona vive en calle y entra en crisis de salud o en conflicto, el sistema responde con lo más caro y lo menos efectivo:

  • urgencias y hospitalizaciones repetidas
  • ambulancias y traslados
  • intervenciones policiales constantes
  • capturas por delitos menores, comparendos, judicialización
  • limpieza, recuperación de espacio, operativos
  • albergues de alta rotación, sin permanencia, sin continuidad

Eso suma. Muchísimo. El problema es que no lo vemos como una factura única, sino como pedazos repartidos entre varias entidades.

Vivienda Primero, bien hecho, busca mover ese gasto hacia algo más estable y más barato en el largo plazo: vivienda + acompañamiento continuo.

Entonces, cuánto costaría Vivienda Primero en Bogotá

Vamos a hablar con rangos realistas, porque el costo exacto depende de diseño, población objetivo, contratos, disponibilidad de vivienda, y el nivel de acompañamiento.

1) Costo de vivienda (arriendo o unidad habitacional)

En Bogotá, un arriendo sencillo de habitación o apartaestudio en zonas accesibles puede estar entre:

  • Habitación con servicios: 600.000 a 900.000 COP al mes
  • Aportaestudio básico: 900.000 a 1.300.000 COP al mes

Ahora, si el programa negocia por volumen y usa figuras como vivienda dispersa con operadores, o convenios con cajas de compensación, o inmuebles públicos recuperados, puede bajar el promedio. Pero no asumamos magia.

Un promedio prudente para cálculo podría ser 900.000 COP mensuales por persona en componente habitacional, incluyendo administración o algún costo operativo del contrato.

Eso da 10,8 millones COP al año por persona.

2) Acompañamiento psicosocial y salud (el corazón del modelo)

Vivienda Primero no es “dar llaves y chao”. El soporte es lo que lo sostiene.

Un equipo típico incluye gestor de caso, psicología o trabajo social, enlace con salud, y apoyo para trámites, hábitos, redes familiares, empleo, reducción de riesgos.

Costo aproximado, dependiendo del tamaño de la carga de casos y si hay turnos extendidos:

  • 300.000 a 700.000 COP mensuales por persona (prorrateado)

Pongamos un punto medio: 500.000 COP mensuales.

Eso da 6 millones COP al año.

3) Costos administrativos y de operación

Monitoreo, sistema de información, interventoría, emergencias, reposición de enseres básicos, mediación con vecindarios, gestión jurídica en algunos casos.

Un rango razonable: 10% a 20% adicional sobre lo anterior.

Si vivienda + acompañamiento suman 1,4 millones mensuales, el 15% serían 210.000 COP mensuales, o 2,52 millones al año.

Total anual estimado por persona

Con estos supuestos:

  • Vivienda: 10,8 millones/año
  • Acompañamiento: 6 millones/año
  • Operación (15%): 2,52 millones/año

Total: 19,32 millones COP al año por persona.

Redondeemos: entre 16 y 24 millones COP anuales por persona, según el diseño.

Y ahora, el número que todos quieren.

  • Piloto de 500 personas: 8.000 a 12.000 millones COP al año (aprox)
  • Escala de 2.000 personas: 32.000 a 48.000 millones COP al año (aprox)

Sí, suena alto.

Pero la pregunta correcta es: cuánto cuesta hoy no hacerlo.

Cuánto cuesta no hacer nada (o hacer lo mismo de siempre)

Aquí hay que ser honestos: en Colombia no tenemos un tablero público unificado que cruce, persona por persona, gasto en salud, policía, justicia, aseo y servicios sociales. Y eso ya es un problema de gestión.

Pero internacionalmente, con poblaciones de alta vulnerabilidad, se ha documentado algo consistente: las personas en calle con alta complejidad (salud mental, consumo, comorbilidades) generan costos públicos altísimos por el uso intensivo de servicios de emergencia.

En términos simples: una parte del gasto de Vivienda Primero se “paga sola” porque baja la frecuencia de urgencias, hospitalizaciones, capturas, y uso de albergues de rotación.

En Bogotá, sin cifras integradas, el mejor enfoque es este:

  • Vivienda Primero cuesta X de manera visible (contrato, arriendo, equipos).
  • El modelo actual cuesta X + Y, pero Y está regado y nadie lo defiende porque “no es su presupuesto”.

Y aun si el ahorro neto no fuera inmediato para todos los casos, hay un retorno enorme en resultados: menos muertes en calle, menos violencia, menos deterioro, más inserción en servicios, más estabilidad.

Resultados esperables (los que sí se pueden medir)

Vivienda Primero se evalúa con indicadores concretos, no con frases.

Retención en vivienda

Este es el indicador estrella. En múltiples experiencias internacionales, la retención suele ser alta cuando hay apoyo continuo. No significa que nadie recaiga, ni que todo sea perfecto. Significa que la persona no vuelve a calle de forma sostenida.

En Bogotá, si se implementa bien, un objetivo razonable sería algo como:

  • 70% a 85% de permanencia en vivienda al año, en población de alta complejidad

Si el programa queda como “arriendo sin acompañamiento”, esa cifra se cae.

Reducción de uso de urgencias

No desaparece, pero baja. Porque ya hay seguimiento, citas, medicación, control de crisis.

Indicador:

  • número de ingresos a urgencias por persona al año
  • días de hospitalización
  • adherencia a controles (psiquiatría, medicina interna, etc.)

Menos interacción con policía y justicia

Ojo con esto. No se trata de “premiar delitos”. Se trata de evitar que el sistema se dedique a apagar incendios que se repiten.

Indicador:

  • comparendos
  • capturas por delitos menores o conflictos de convivencia
  • judicializaciones repetidas

Empleo, ingresos y reunificación familiar (cuando aplica)

No todos van a “insertarse laboralmente” rápido. Ese también es un mito peligroso. Pero sí se pueden medir avances:

  • documentos al día
  • acceso a transferencias o ingresos formales
  • formación
  • empleo parcial o con apoyo
  • reencuentro con redes familiares seguras (no siempre existe y no siempre conviene)

Lo que puede salir mal en Bogotá (y sale mal si no se diseña con cuidado)

1) Creer que es un programa de “subsidio de arriendo” y ya

No. Si se vuelve solo arriendo, el riesgo de abandono aumenta. Y la opinión pública lo va a destruir en seis meses.

2) No segmentar población objetivo

Vivienda Primero nació para personas con alta vulnerabilidad y alta complejidad. Si se mete a todos en el mismo paquete, se diluye.

Bogotá necesita segmentar, por ejemplo:

  • personas con años en calle y comorbilidades
  • mujeres en calle con violencias asociadas
  • adultos mayores
  • jóvenes en calle con consumo problemático
  • personas en riesgo de caer en calle (prevención, otro frente distinto)

3) No trabajar el entorno comunitario

Esto es real: vecinos se asustan. A veces con razón, a veces por prejuicio. Si el programa no tiene mediación, reglas de convivencia, respuesta rápida ante crisis, y comunicación clara, se arma el conflicto.

4) No tener datos y seguimiento serio

Sin datos, el programa se vuelve relato.

Se necesita un sistema que registre:

  • quién entra, con qué diagnóstico social y de salud
  • qué apoyos recibe
  • retención, egresos, recaídas, reingresos
  • costos por persona, por componente
  • indicadores de salud y convivencia

Y esto conecta con algo que en claudiaromero.co se repite como enfoque: política pública con datos, con trazabilidad, con tecnología al servicio de la gente. Si no se mide, no se puede defender. Y si no se puede defender, se cae con el primer titular.

Cómo se vería una implementación sensata (sin prometer milagros)

Si yo lo estructurara para Bogotá en modo realista, lo haría por fases.

Fase 1: piloto medible (6 a 12 meses)

  • 300 a 500 personas
  • focalización clara (alta complejidad)
  • vivienda dispersa (no grandes concentraciones)
  • equipos de acompañamiento con cargas de caso razonables
  • tablero público de resultados, con protección de datos personales

Fase 2: escalamiento (12 a 36 meses)

  • 1.500 a 2.000 personas
  • mezcla de vivienda dispersa + recuperación de inmuebles
  • acuerdos con salud para rutas prioritarias
  • articulación con empleo protegido y formación

Fase 3: prevención (paralela, desde el día 1)

Porque si solo sacas gente de calle pero no cortas el flujo de nuevas personas cayendo, el sistema se queda corriendo en banda.

Prevención significa:

  • alertas tempranas por desalojos, violencia intrafamiliar, egresos de instituciones sin red
  • apoyo a salud mental comunitaria
  • intervención con habitantes en pagadiarios y en riesgo

Lo que me parece clave (y sí, también es una invitación)

Vivienda Primero no es “la solución completa” a la pobreza. Pero para calle crónica y de alta complejidad, es de lo más serio que existe.

En Bogotá, hablar de costos reales no es para asustar. Es para hacer el ejercicio correcto: comparar contra el gasto actual que ya estamos pagando, solo que desordenado y poco efectivo.

Y si vamos a hacerlo, hagámoslo bien. Con datos. Con metas públicas. Con un piloto evaluable. Con capacidad de corregir.

Si este tema te importa y quieres seguir propuestas y discusiones de política pública con más contexto y cifras para Bogotá, en https://claudiaromero.co/ hay blog y ejes programáticos donde se puede profundizar, y también está el espacio para escribir directamente. Porque estas conversaciones no deberían quedarse solo en redes. Ni solo en indignación. Hay que convertirlas en decisiones y en programas que aguanten la realidad.

Preguntas frecuentes

¿Qué es el programa Vivienda Primero y cómo funciona?

Vivienda Primero es una política pública que prioriza ofrecer vivienda estable inmediata a personas en situación de calle, sin exigir sobriedad previa ni pasar por albergues prolongados. Acompaña esta vivienda con apoyo psicosocial y de salud continuo, buscando estabilidad para mejorar la calidad de vida y facilitar el tratamiento de problemas como consumo problemático o salud mental.

¿Por qué es importante abordar la situación de las personas en calle desde una perspectiva estructural y no solo social?

La situación de las personas en calle afecta la salud pública, la convivencia, genera violencia, deterioro del espacio público y costos ocultos para el Estado en urgencias hospitalarias, intervenciones policiales y limpieza. Es un problema estructural que requiere políticas integrales como Vivienda Primero para ser efectivo.

¿Cuáles son los costos reales asociados a no atender adecuadamente a la población en situación de calle?

El Estado incurre en gastos elevados por urgencias médicas repetidas, hospitalizaciones, ambulancias, intervenciones policiales constantes, judicialización, limpieza y albergues de alta rotación sin continuidad. Estos costos fragmentados suman mucho más que invertir en soluciones estables como Vivienda Primero.

¿Cuál es el costo estimado para implementar Vivienda Primero en Bogotá?

El costo promedio prudente para el componente habitacional es aproximadamente 900.000 COP mensuales por persona (incluyendo administración), lo que equivale a 10,8 millones COP anuales. Este valor puede variar según diseño del programa, población objetivo y tipo de vivienda utilizada.

¿Por qué el acompañamiento psicosocial y de salud es fundamental en Vivienda Primero?

Porque Vivienda Primero no se trata solo de entregar una llave; el acompañamiento continuo es esencial para apoyar a las personas en su proceso de estabilización emocional, manejo del consumo problemático y salud mental. Este apoyo mejora la adherencia a tratamientos y facilita la integración social.

¿Cómo puede Vivienda Primero reducir los costos públicos a largo plazo?

Al proporcionar vivienda estable con acompañamiento adecuado, se disminuyen las crisis de salud y conflictos que generan gastos elevados en urgencias, hospitalizaciones, policía y limpieza. Esto permite mover el gasto hacia soluciones más efectivas y económicas a largo plazo.