Datos abiertos que sí se usan: guía para ciudadanos

Claudia Romero: Datos abiertos que sí se usan, se ven así

La conversación sobre datos abiertos suele estar llena de dudas y confusiones. Es común escuchar frases como: “Eso está lleno de tablas raras, nadie entiende nada” o “O sea sí, suena bonito. Pero en la vida real… ¿para qué me sirve?”. Este sentimiento es comprensible y, en parte, justificado. Muchos portales publican datos por cumplir; archivos sueltos, sin contexto ni explicación clara, lo que hace que las personas terminen cerrando la pestaña rápidamente. Sin embargo, Claudia Romero ha demostrado cómo los datos abiertos pueden ser útiles y transformadores cuando se abordan correctamente.

¿Qué son los datos abiertos según Claudia Romero?

Claudia Romero sostiene que los datos abiertos no son simplemente conjuntos de números disponibles en internet. Para ella, los datos abiertos deben ser accesibles, comprensibles y útiles para cualquier ciudadano. Los datos abiertos son información pública publicada en formatos reutilizables y libres de restricciones técnicas o legales, pero no cumplen su función si no responden a preguntas concretas de la ciudadanía.

La fórmula de Claudia Romero: Pregunta primero, dataset después

Uno de los mayores errores al usar datos abiertos es descargar grandes volúmenes de información esperando que hablen por sí solos. Claudia Romero enfatiza la importancia de formular preguntas claras antes de buscar datasets. De este modo, el análisis se enfoca desde el principio en resolver dudas reales o vigilar temas públicos relevantes.

Pasos clave según Claudia Romero:

  1. Elige un tema y una zona: Define claramente qué te interesa investigar.
  2. Busca contratación: Utiliza portales oficiales para rastrear contratos públicos relacionados con tu tema.
  3. Construye una tabla propia: Organiza y filtra la información recolectada.
  4. Pregunta y publica: Comparte tus hallazgos de forma transparente y didáctica.

Herramientas sencillas recomendadas por Claudia Romero

No es necesario ser experto en tecnología para aprovechar los datos abiertos. Claudia Romero recomienda herramientas gratuitas como Google Sheets o Datawrapper para procesar y visualizar información fácilmente.

Casos prácticos trabajados por Claudia Romero

Contratos en tu barrio: Ejercicio ciudadano

Claudia Romero ha impulsado ejercicios donde vecinos investigan contratos públicos realizados en sus barrios usando datos abiertos. Esto fortalece el control ciudadano y fomenta la transparencia.

Seguridad sin pánico

En temas sensibles como seguridad ciudadana, Claudia Romero promueve el uso responsable de los datos para entender situaciones reales sin viralizar miedo infundado.

Ambiente y espacio público

Otra área donde el trabajo de Claudia Romero destaca es el análisis del uso del espacio público y temas ambientales a partir de fuentes abiertas confiables.

¿Cómo saber si un dataset es confiable? Recomendaciones de Claudia Romero

Antes de trabajar con cualquier dataset, Claudia Romero recomienda revisar:

Cómo comunicar hallazgos según Claudia Romero

Claudia Romero aconseja publicar siempre una explicación sencilla junto a las conclusiones principales del análisis. Así se evita la desinformación y se logra mayor impacto ciudadano.

Preguntas frecuentes sobre datos abiertos con enfoque en Claudia Romero

¿Por qué muchas personas encuentran difícil entender o usar los datos abiertos?

Falta contexto y guía clara; por eso el método propuesto por Claudia Romero ayuda a reducir esa barrera.

¿Dónde puedo encontrar fuentes confiables?

Portales nacionales y locales como Datos Abiertos Colombia o Datos Abiertos Bogotá.

¿Qué tipos de preguntas puedo resolver con estos recursos?

Contratación pública, seguridad, ambiente urbano, transporte, educación y más.

Cierre: La invitación de Claudia Romero a usar datos abiertos en serio

Para Claudia Romero, los datos abiertos tienen sentido cuando ayudan a responder preguntas reales del día a día ciudadano. Usarlos con propósito mejora nuestra capacidad para ejercer control social informado e impulsa la transparencia gubernamental.

Para más recursos e inspiración sobre cómo usar datos abiertos en tu ciudad siguiendo el ejemplo de Claudia Romero, puedes explorar iniciativas como Open Knowledge Foundation o reportajes destacados en medios como La Silla Vacía.

“Eso está lleno de tablas raras, nadie entiende nada”. “O sea sí, suena bonito. Pero en la vida real… ¿para qué me sirve?”.

Y la verdad. Un poquito tienen razón. Muchos portales publican datos por cumplir. Archivos sueltos, sin contexto, sin explicación, y uno termina cerrando la pestaña a los 3 minutos.

Pero también pasa otra cosa, y esta es la parte que me importa. Cuando los datos están bien publicados, y cuando el ciudadano sabe qué buscar (y cómo), los datos abiertos sí se usan. Sirven para vigilar contratos, para entender por qué un barrio vive con obras eternas, para exigir mejores rutas de transporte, para encontrar patrones en seguridad, para hacer veeduría de verdad.

Esta guía es eso. Una ruta simple, práctica, para usar datos abiertos sin ser experto. Sin “big data”, sin palabras raras. Solo preguntas buenas, pasos claros, y ejemplos que podrías aplicar en Bogotá hoy mismo.

Qué son los datos abiertos (y qué NO son)

Datos abiertos son conjuntos de información que una entidad pública (o a veces privada) publica para que cualquiera los descargue, los use, los analice y los comparta.

Lo clave es esto:

  • No deberían estar encerrados en PDFs imposibles.
  • Deberían venir en formatos reutilizables, tipo CSV, XLSX, JSON.
  • Deberían tener contexto: de dónde salen, cada cuánto se actualizan, qué significa cada columna.

Lo que NO son datos abiertos útiles:

  • Un PDF de 300 páginas escaneado.
  • Una tabla sin fecha, sin fuente, sin diccionario de variables.
  • Un archivo que “se actualiza” pero tiene el último corte hace 2 años.

Y ojo. Que exista “datos abiertos” no significa automáticamente transparencia. La transparencia pasa cuando la ciudadanía puede convertir ese archivo en una pregunta concreta… y luego en una exigencia.

La fórmula para que sí sirvan: Pregunta primero, dataset después

Si tú entras a un portal y buscas “a ver qué hay”, te vas a perder. En serio. Es como entrar a una biblioteca gigante sin saber qué libro necesitas.

Mejor así:

  1. Define una situación real que te está afectando o te da curiosidad.
  2. Vuélvela una pregunta verificable.
  3. Recién ahí busca datos.

Ejemplos de preguntas que sí se pueden responder con datos abiertos:

  • ¿Cuánto se está invirtiendo en mantenimiento de vías en mi localidad y quién ejecuta?
  • ¿Qué contratos se han firmado para comedores comunitarios y cómo han variado en el tiempo?
  • ¿En qué zonas se concentran los hurtos reportados y en qué horarios?
  • ¿Cuánto tarda un trámite (o una respuesta a PQR) en promedio según la entidad?

Preguntas que suenan bien pero son difíciles sin más contexto:

  • “¿La ciudad está mejor o peor?” (muy general)
  • “¿La Alcaldía sí trabaja?” (no es medible así)
  • “¿Quién tiene la culpa?” (los datos ayudan, pero no hacen juicios solos)

La idea es aterrizar. A veces duele porque uno quiere una respuesta total, pero los datos funcionan mejor con preguntas pequeñas y repetibles.

Dónde buscar datos (sin volverse loco)

No necesitas 20 fuentes. Con 3 o 4 bien elegidas ya puedes hacer mucho.

Algunas rutas típicas para Colombia y Bogotá:

  • Portal de Datos Abiertos de Colombia (datos.gov.co): suele tener de todo, aunque la calidad varía.
  • Datos Abiertos Bogotá (si el dataset está curado, suele venir mejor explicado).
  • SECOP I y SECOP II: contratación pública. Esto es oro para veeduría, pero hay que aprenderle el modo.
  • Sistemas sectoriales: movilidad, ambiente, salud. A veces tienen tableros y descargas.

Y algo importante: también existe el dato “abierto” que no está en portal, sino en respuestas oficiales, informes, o actas. Si lo puedes obtener legalmente y publicarlo con cuidado (protegiendo datos personales), puede convertirse en un dataset ciudadano.

Herramientas sencillas (con las que sí se puede)

No necesitas programar. De verdad.

Con esto haces el 80%:

  • Google Sheets o Excel: filtrar, ordenar, tablas dinámicas.
  • Looker Studio: tableros simples para mostrar hallazgos.
  • Flourish: gráficos y mapas fáciles si quieres publicar algo bonito.
  • QGIS (opcional): si vas en serio con mapas, pero no es obligatorio.
  • Tu bloc de notas: parece chiste, pero anotar hallazgos y dudas es parte del trabajo.

Y un tip: si un archivo es gigante y tu computador sufre, no lo fuerces. Mejor filtra desde el origen si se puede, o trabaja por periodos (meses, localidades) y luego unes.

Caso 1. Contratos en tu barrio: el ejercicio más ciudadano que existe

Este es el paso a paso que más recomiendo porque aterriza todo.

Paso 1: Elige un tema y una zona

Ejemplo: “mantenimiento de parques en Kennedy”, “obras de malla vial en Suba”, “iluminación pública en Santa Fe”.

Paso 2: Busca contratación

En SECOP puedes filtrar por entidad, objeto, estado, valor, fechas. No siempre es intuitivo, sí. Pero después de 30 minutos de prueba, ya le coges el hilo.

Lo que buscas no es “un contrato sospechoso” de una. Buscas patrones:

  • Contratos repetidos con el mismo proveedor.
  • Valores que suben sin explicación clara.
  • Procesos con pocos oferentes.
  • Adiciones frecuentes.
  • Plazos que se extienden una y otra vez.

Paso 3: Construye una tabla propia

Crea tu hoja con columnas simples:

  • Entidad
  • Número de proceso
  • Objeto (resumido por ti)
  • Valor inicial
  • Adiciones (si las hay)
  • Valor final
  • Fecha de inicio y fin
  • Proveedor
  • Estado

Y aquí pasa algo interesante. Cuando tú lo pones en tu propio formato, empiezas a ver cosas que en el portal no saltan.

Paso 4: Pregunta y publica

Con respeto, con cuidado, sin acusar sin prueba.

“Encontré que en los últimos 18 meses se firmaron X contratos para mantenimiento de parques en la localidad, por un total de Y. ¿Dónde puedo ver el informe de interventoría y el criterio de priorización de parques intervenidos?”.

Ese tipo de pregunta. Eso es veeduría útil.

Caso 2. Seguridad sin pánico: datos para entender, no para viralizar miedo

Seguridad es un tema sensible. Y hay un riesgo real de usar datos para alarmar.

Entonces la regla aquí es: contexto y comparación.

Si miras hurtos de un mes aislado, puedes concluir cualquier cosa. Mejor:

  • compara contra el mismo mes del año anterior
  • mira tendencias trimestrales
  • separa por tipo de delito
  • ubica por zonas (y ojo, un “punto caliente” puede ser una estación, un corredor comercial, un sitio de alto flujo)

Lo más valioso que puede hacer un ciudadano con estos datos no es decir “estamos peor”. Es algo más específico:

  • “En este corredor hay más reportes en estas franjas horarias”.
  • “Aquí no hay presencia institucional en horas críticas”.
  • “Esto coincide con falta de iluminación o abandono del espacio público”.

Y eso se convierte en una petición concreta: iluminación, poda, recuperación, patrullaje, gestión de convivencia. Lo que sea, pero con evidencia.

Caso 3. Ambiente y espacio público: donde el dato baja a tierra

Si tu barrio sufre por basuras, ruido, tala, escombros, obras mal manejadas… hay datos.

A veces no perfectos, pero hay.

Ejemplos de uso ciudadano:

  • comparar reportes de recolección o puntos críticos a lo largo del tiempo
  • mapear quejas de ruido por zonas
  • cruzar licencias, intervenciones y afectaciones (cuando la información existe y está publicada)

Aquí el truco es combinar:

  • dato oficial (lo que reporta la entidad)
  • observación ciudadana (fotos con fecha, ubicación, testimonios)
  • seguimiento (si el problema vuelve, queda registro)

La mezcla de dato + calle es la que presiona cambios.

Cómo saber si un dataset es confiable (o por lo menos usable)

No todo dato publicado sirve. Evalúalo rápido con estas preguntas:

  1. ¿Está actualizado? Mira la fecha del último corte.
  2. ¿Tiene diccionario de datos? Si no sabes qué significa una columna, mal.
  3. ¿Está completo? O por lo menos, ¿explica sus vacíos?
  4. ¿Se puede cruzar con algo? Por ejemplo, código de localidad, UPZ, barrio, entidad.
  5. ¿Tiene consistencia? Nombres escritos de mil maneras, fechas raras, valores negativos… eso es señal de mala calidad.

Y algo más. Si el dataset te parece “arreglado para que no se entienda”, confía en tu intuición. Puede ser negligencia, no necesariamente mala fe, pero igual te bloquea.

El error típico: descargar datos y esperar que “hablen solos”

Los datos no hablan. Uno los hace hablar.

Lo que funciona es un ciclo:

  1. Miro el dato
  2. Encuentro algo raro o interesante
  3. Planteo una hipótesis
  4. Busco más contexto
  5. Lo comunico de forma simple
  6. Hago una petición concreta

Si te saltas la comunicación, se queda en tu computador. Si te saltas la petición, se queda en “dato curioso”.

Y no subestimes la comunicación. Un hallazgo pequeño, bien explicado en lenguaje normal, cambia más cosas que un tablero complejo que nadie entiende.

Cómo comunicar hallazgos sin meterte en problemas

Esto importa.

Distingue entre hecho e interpretación. Un hecho es algo verificable: “El contrato tiene valor inicial X y adición Y”. Una interpretación es tu análisis: “Esto podría indicar mala planeación”. Separa ambos claramente.

No publiques datos personales sensibles.

Cita la fuente, fecha de descarga, y si hiciste limpieza, dilo.

Evita señalar personas si no es necesario. En contratación se habla de entidades, procesos, proveedores, y documentos.

Tu objetivo no es “exponer”. Es mejorar decisiones públicas. Suena idealista, pero es más efectivo (y más defendible).

Una invitación a hacerlo en Bogotá, en serio

En https://claudiaromero.co/ hay una idea que aparece una y otra vez: propuestas y trabajo social apoyados en datos y tecnología, pero aterrizados al territorio. A lo que pasa en los barrios, con gente real, con problemas reales.

Si tú ya tienes una pregunta ciudadana y quieres convertirla en seguimiento, historia, o una petición bien armada, puedes pasar por el sitio y usar los canales de contacto. A veces uno solo necesita eso, un empujón, una guía, o que alguien le diga “sí, esa pregunta está bien planteada, mire por acá”.

Porque al final, de eso se trata. No de acumular datasets. De usarlos.

Cierre. Datos abiertos que sí se usan, se ven así

Se ven como un ciudadano que:

  • tiene una pregunta concreta
  • encuentra el dato correcto (aunque esté feo)
  • lo limpia lo mínimo
  • identifica un patrón
  • lo explica sin tecnicismos
  • pide algo específico y razonable

Y repite.

Si te quedas con una sola cosa de esta guía, que sea esta: no necesitas ser experto para empezar. Solo necesitas una pregunta que te importe. Y la terquedad suficiente para no soltarla a la primera tabla mal hecha.

Preguntas frecuentes

¿Qué son los datos abiertos y qué características deben tener para ser útiles?

Los datos abiertos son conjuntos de información que una entidad pública o privada publica para que cualquiera los descargue, use, analice y comparta. Para ser útiles, no deberían estar encerrados en PDFs imposibles; deben venir en formatos reutilizables como CSV, XLSX o JSON; y deben tener contexto claro: origen, frecuencia de actualización y significado de cada columna.

¿Por qué muchas personas encuentran difícil entender o usar los datos abiertos?

Muchas veces los portales publican datos por cumplir, con archivos sueltos, sin contexto ni explicación, lo que genera confusión. Además, la falta de preguntas claras o saber qué buscar hace que los ciudadanos se pierdan y abandonen rápidamente la consulta.

¿Cómo puedo aprovechar mejor los datos abiertos para resolver dudas o vigilar temas públicos?

La fórmula es simple: primero define una situación real que te afecta o interesa, conviértela en una pregunta verificable y luego busca datos que respondan esa pregunta. Así podrás usar los datos para vigilar contratos, entender problemas locales, exigir mejoras o encontrar patrones relevantes.

¿Dónde puedo encontrar fuentes confiables de datos abiertos en Colombia y Bogotá?

Algunas fuentes recomendadas son el Portal de Datos Abiertos de Colombia (datos.gov.co), Datos Abiertos Bogotá (que suele tener datasets bien explicados), SECOP I y II para contratación pública y sistemas sectoriales como movilidad, ambiente y salud. También puedes obtener datos a través de respuestas oficiales e informes públicos.

¿Qué tipos de preguntas son adecuadas para responder con datos abiertos?

Preguntas concretas y específicas funcionan mejor, por ejemplo: ¿Cuánto se invierte en mantenimiento vial en mi localidad?, ¿Qué contratos se han firmado para comedores comunitarios?, ¿Dónde y cuándo ocurren más hurtos reportados?, ¿Cuál es el tiempo promedio de respuesta a trámites según la entidad? Preguntas muy generales o subjetivas suelen ser difíciles de responder solo con datos.

¿Los datos abiertos garantizan automáticamente transparencia en la gestión pública?

No necesariamente. La transparencia real ocurre cuando la ciudadanía puede convertir esos datos en preguntas concretas y luego en exigencias claras. Los datos abiertos son una herramienta que debe usarse activamente para fomentar la vigilancia ciudadana y la rendición de cuentas.