Ahí es donde entran las casas refugio.
Y sí, suena a política pública de manual. Pero en realidad es algo mucho más crudo. Una casa refugio es tiempo. Es una puerta cerrada a tiempo. Una cama limpia. Un lugar donde nadie puede preguntar “¿usted por qué está acá?”. Y sobre todo, un lugar que existe antes de que sea tarde.
En este texto quiero hablar de dos cosas, sin enredos:
- Dónde faltan casas refugio en Bogotá (o más exactamente, dónde hay vacíos de cobertura y acceso real).
- Cómo decidir la ubicación de nuevas casas refugio sin caer en el error típico de poner un puntico en el mapa y decir “listo, cobertura”.
Y al final te dejo un cierre con criterios claros, de esos que sirven para exigirle a cualquier administración que lo haga bien.
Qué es una casa refugio (y qué no es)
Una casa refugio no es un albergue cualquiera, ni un “hogar de paso” generalista. En violencia basada en género, el refugio es una medida de protección y restablecimiento con dos componentes que casi siempre chocan entre sí:
- Seguridad y confidencialidad (ubicación reservada, control de acceso, protocolos).
- Acceso rápido y cercano (porque la violencia no espera y la mujer no siempre puede cruzar media ciudad).
La tensión es real: si lo haces demasiado secreto, nadie llega. Si lo haces demasiado “visible”, pones en riesgo a quienes están adentro. Por eso la ubicación no se decide como se decide un CAI o un jardín infantil. Se decide con otra lógica.
Es crucial entender que la falta de casas refugio adecuadas en Bogotá no solo representa un vacío en la política pública, sino también una violación de los derechos humanos fundamentales para las mujeres víctimas de violencia.
La demanda existe, incluso cuando “no se ve”
Hay un problema grande con cómo medimos la necesidad. Muchas veces solo contamos lo que se denuncia. Y en violencia intrafamiliar y sexual, eso es apenas la superficie.
En la práctica, la demanda de casas refugio se dispara en momentos específicos:
- cuando hay escalamiento de amenazas,
- cuando la mujer decide separarse,
- cuando hay embarazo o hijos pequeños,
- cuando el agresor tiene armas o conexiones,
- cuando ya hubo intentos previos de homicidio,
- cuando el entorno familiar “se pone del lado del agresor”.
Y en Bogotá hay localidades donde esos factores se cruzan con pobreza, hacinamiento, informalidad laboral y baja presencia institucional. Es decir, lugares donde salir es más difícil.
Entonces, dónde faltan casas refugio en Bogotá
Voy a ser cuidadosa con algo: por razones de seguridad, no tiene sentido publicar direcciones o “mapas exactos” de casas refugio existentes. Pero sí se puede hablar de vacíos territoriales y de acceso sin exponer a nadie.
En Bogotá, los vacíos suelen aparecer por tres razones:
- Distancia y tiempos de traslado (sobre todo en periferias).
- Barreras de entrada (cupos, trámites, derivaciones lentas).
- Falta de red complementaria alrededor (salud mental, colegios, empleo, justicia).
Cuando miras la ciudad con esa lupa, hay zonas donde la necesidad es evidente.
1) Sur y suroccidente: el cuello de botella más predecible
En localidades como Ciudad Bolívar, Bosa, Kennedy y Usme, el tamaño poblacional y los tiempos de desplazamiento vuelven todo más frágil.
La pregunta no es solo “cuántos casos”. Es: ¿cuánto tarda una mujer en llegar a un lugar seguro si tiene que salir ya? En el sur, muchas rutas implican transbordos, exposición, plata que no se tiene, y además un agresor que conoce el barrio, la familia, el trabajo informal.
Ahí es donde el sistema se rompe.
Vacío típico: refugios lejos + comisarías saturadas + redes comunitarias cargadas de miedo.
2) Periferias con “frontera” rural: Usme y Sumapaz (y el borde de Ciudad Bolívar)
Cuando la ciudad se vuelve montaña, o vías largas, o veredas, cambia todo. La policía tarda más, la ambulancia tarda más, la justicia tarda más.
Y ojo con esto: en zonas rurales o periurbanas, el control social puede ser más fuerte. “Todo el mundo sabe” y nadie se mete. Eso vuelve más peligroso el momento de la salida.
Vacío típico: distancia + aislamiento + baja oferta de atención psicosocial continua.
3) Corredores de alta movilidad: Suba, Engativá y Fontibón
Acá la discusión se vuelve distinta. No siempre es “pobreza extrema”. Es movilidad, arriendos, inestabilidad, migración, y una ciudad donde la gente vive lejos de su red de apoyo.
En estas localidades hay barrios donde una mujer puede estar sola en Bogotá, sin familia cerca. Y eso importa muchísimo. Porque el refugio no es solo esconderse, también es sostenerse mientras rearmas la vida.
Vacío típico: alta demanda oculta + rotación de población + rutas institucionales confusas.
4) Centro ampliado: Santa Fe, Los Mártires, Teusaquillo
Acá entran otros riesgos. Explotación sexual, trata, consumo problemático, habitantes de calle, violencias asociadas a economías ilegales. No porque esas zonas “sean malas”, sino porque concentran dinámicas específicas.
En el centro, una casa refugio no puede funcionar sola. Necesita una red fuerte y rápida con salud, justicia, integración social y protección.
Vacío típico: múltiples violencias cruzadas + respuesta institucional fragmentada.
Una imagen para entender el problema: cobertura no es lo mismo que acceso
A veces una ciudad dice “tenemos X casas refugio” y ya. Pero eso es como decir “tenemos hospitales” sin mirar si alguien llega a urgencias a tiempo.
Te dejo una imagen simple para aterrizarlo:

Imagen de referencia. No corresponde a una ubicación real.
Cobertura es el punto en el mapa.
Acceso real es: rutas, tiempos, cupos, derivación, seguridad, red.
Cómo decidir ubicación de nuevas casas refugio (sin improvisar)
Aquí viene lo importante. Porque “poner una casa refugio” suena fácil hasta que te sientas con un equipo técnico y te das cuenta de que hay 12 variables que se pelean entre sí.
Yo lo pondría así: la ubicación se decide con una mezcla de riesgo, logística, red institucional y sentido humano. No solo con estadística.
Criterio 1: tiempos de respuesta, no solo distancia
No es lo mismo 8 km en línea recta que 8 km en TransMilenio con dos transbordos, o de noche, o con niños.
La meta debería formularse en términos de tiempo:
- ¿Cuánto tarda, en promedio, una mujer en llegar desde zonas críticas?
- ¿Cuánto tarda la articulación con Policía, salud y comisarías?
- ¿Qué pasa en hora pico? ¿Qué pasa un domingo?
Esto suena aburrido, pero es literalmente la diferencia entre protección y tragedia.
Criterio 2: ubicación discreta, pero no aislada
Una casa refugio no puede estar en la mitad de la nada. Pero tampoco puede estar al lado de un lugar que exponga entradas y salidas.
La ubicación ideal suele ser:
- en un sector con servicios cerca (salud, educación, transporte),
- con bajo nivel de exposición, sin rutinas obvias,
- con posibilidad de ingreso controlado,
- y con una dinámica barrial que no sea de “todo el mundo se sabe todo”.
Y esto es clave: la casa refugio necesita funcionar 24/7 sin llamar la atención. Esa es la ciencia.
Criterio 3: red de servicios a 15 o 20 minutos
El refugio no es solo techo. Es acompañamiento jurídico, terapia, medicina, apoyo a niños, rutas de empleo, protección policial cuando toca, y seguimiento.
Entonces, al escoger ubicación, hay que mapear la red:
- hospitales y urgencias,
- centros de atención psicosocial,
- comisarías de familia con capacidad real,
- oferta educativa cercana (porque los niños no pueden “pausar la vida” meses),
- rutas de empleabilidad y formación.
Si el refugio queda “lejos de todo”, terminas con mujeres encerradas, y eso también es violencia, solo que institucional.
Criterio 4: priorizar zonas de escalamiento de riesgo, no solo volumen de denuncias
Un error común: ubicar oferta solo donde hay más denuncias. Pero donde más se denuncia a veces es donde hay más confianza institucional, no necesariamente donde hay más riesgo.
Hay que incorporar variables de escalamiento:
- violencia con armas,
- reincidencia,
- medidas de protección previas,
- intentos de estrangulamiento (alerta altísima),
- amenazas de muerte,
- consumo problemático del agresor,
- control coercitivo extremo.
Esto exige integrar datos de salud, comisarías, Fiscalía, Policía, y también escucha territorial. Sí, escucha. No todo está en Excel.
Criterio 5: capacidad de ampliación sin romper confidencialidad
Hay casas refugio que se quedan pequeñas, se saturan, y el sistema empieza a “priorizar” casos como si el peligro fuera una fila.
La ubicación debería permitir:
- ampliación física o contratación de unidades complementarias,
- rotación segura,
- y derivaciones a refugios temporales o soluciones de arrendamiento protegido cuando aplica.
Porque no todas las mujeres necesitan el mismo tiempo de estadía. Y si tratas igual lo que es distinto, colapsas.
Criterio 6: enfoque diferencial de verdad
No basta con decirlo. Hay que diseñarlo:
- mujeres con discapacidad (accesibilidad real),
- mujeres mayores,
- mujeres migrantes (sin barreras por estatus),
- mujeres LBT, mujeres trans (protección sin discriminación),
- mujeres con consumo problemático, o en calle, o saliendo de redes de explotación,
- mujeres indígenas o afro con necesidades culturales específicas.
Esto también afecta ubicación. Porque algunas poblaciones requieren cercanía a servicios especializados y redes comunitarias confiables.
Un modelo que funciona mejor: red de refugios + puntos de transición
Algo que Bogotá necesita fortalecer, en general, es la idea de sistema.
No es solo “la casa refugio”. Es:
- Puntos de primera respuesta (24/7) que estabilicen y activen ruta.
- Casas refugio de mediana estancia para riesgo alto.
- Vivienda de transición o apoyo de arriendo protegido para recomenzar.
- Seguimiento de meses, no de días.
Esto permite ubicar mejor. Porque no todo se resuelve en un solo lugar, ni todo se resuelve con el mismo nivel de secreto.
Y también evita que el refugio se vuelva un “embudo” donde entran pocas y salen con miedo.
¿Cómo se decide sin politizarlo? Con reglas públicas (sin exponer ubicaciones)
Este tema siempre se vuelve sensible en campaña. Y tiene sentido. Porque la violencia contra las mujeres no debería ser un punto del discurso, debería ser una obligación.
Pero sí hay una manera responsable de hacerlo:
- Publicar criterios de priorización por localidad y por zona.
- Publicar metas de tiempos de respuesta.
- Publicar capacidad instalada total (cupos agregados, sin direcciones).
- Publicar indicadores de saturación (cuánto se quedó por fuera y por qué).
- Hacer auditoría ciudadana a la ruta, sin poner en riesgo a nadie.
Transparencia no es mostrar direcciones. Transparencia es mostrar si está funcionando.
Qué puede exigir la ciudadanía (lista corta, pero útil)
Si estás leyendo esto y quieres una checklist para preguntar en un debate, en un cabildo, o en una reunión local, acá va:
- ¿Cuántos cupos reales hay hoy, y cuál es la tasa de ocupación?
- ¿Cuánto tarda una mujer en activar ingreso desde Ciudad Bolívar, Bosa, Usme, Kennedy?
- ¿Qué pasa si llega de noche o fin de semana?
- ¿Hay atención psicológica y jurídica dentro del refugio o solo remisiones?
- ¿Cómo se protege la escolaridad de los niños durante la estancia?
- ¿Qué pasa después del refugio? ¿Hay transición o se devuelve al riesgo?
- ¿Cómo se mide reincidencia y re victimizaciones tras la salida?
- ¿Cómo se garantiza enfoque diferencial sin discriminar?
Con eso ya se cae bastante humo.
Y si me preguntas a mí, qué haría primero
Yo empezaría por reconocer algo incómodo: Bogotá es desigual incluso para protegerse.
Entonces, si el objetivo es salvar vidas, la expansión de casas refugio debería priorizar:
- Sur y suroccidente por tiempos y volumen poblacional.
- Bordes periurbanos y rurales por aislamiento y baja respuesta.
- Centro ampliado por violencias cruzadas y trata.
- Y reforzar puntos de transición en zonas de alta movilidad como Suba, Engativá, Fontibón.
Pero no solo abriendo casas. Abriendo el sistema completo. Ruta 24/7, articulación real, seguimiento y salida con sostenibilidad.
En el sitio de Claudia Romero Cámara estamos publicando y organizando propuestas por ejes, incluyendo mujer, seguridad, territorios y población vulnerable. Si quieres ver el enfoque completo y seguirle la pista a estas medidas, puedes pasar por https://claudiaromero.co/ y revisar el blog y las líneas programáticas. Sin tanto adorno, la idea es que esto se pueda medir.
Para cerrar
Una casa refugio es una política pública que no debería necesitar justificación moral. Ya la tiene.
La discusión real es otra: dónde faltan, cómo se ubican bien, y cómo se evita que se vuelvan una promesa bonita con cupos imposibles.
Si Bogotá decide la ubicación con tiempos, riesgo, red de servicios y enfoque diferencial, se nota. Si decide con improvisación y “para la foto”, también se nota.
Y en este tema, el costo de hacerlo mal no es un informe. Es una vida.
Preguntas frecuentes
¿Qué es una casa refugio y en qué se diferencia de otros tipos de albergues?
Una casa refugio es un espacio de protección y restablecimiento para mujeres víctimas de violencia basada en género, que garantiza seguridad, confidencialidad, acceso rápido y cercano. No es un albergue generalista ni un hogar de paso común; su ubicación y funcionamiento están diseñados para proteger a las mujeres y sus hijos en situaciones de riesgo extremo.
¿Por qué es importante la ubicación estratégica de las casas refugio en Bogotá?
La ubicación de las casas refugio debe equilibrar la seguridad y confidencialidad con el acceso rápido, ya que la violencia no espera. Decidir su ubicación no es como elegir un lugar para un CAI o jardín infantil; requiere considerar factores como tiempos de traslado, barreras de entrada y redes complementarias para garantizar que las mujeres puedan llegar a tiempo y recibir apoyo integral.
¿Cuáles son los principales vacíos territoriales en Bogotá donde faltan casas refugio?
Los vacíos territoriales más significativos se encuentran en localidades del sur y suroccidente como Ciudad Bolívar, Bosa, Kennedy y Usme. Estas zonas presentan altos índices poblacionales, largos tiempos de desplazamiento, barreras para acceder a refugios existentes y falta de redes complementarias como salud mental, educación, empleo y justicia.
¿Qué factores aumentan la demanda de casas refugio en Bogotá?
La demanda se incrementa cuando hay escalamiento de amenazas, decisiones de separación, embarazos o hijos pequeños, presencia de armas o conexiones del agresor, intentos previos de homicidio o cuando el entorno familiar apoya al agresor. Además, factores sociales como pobreza, hacinamiento e informalidad laboral dificultan aún más la salida segura.
¿Por qué no se publican direcciones exactas o mapas detallados de las casas refugio?
Por razones estrictas de seguridad y confidencialidad para proteger a las mujeres que residen en ellas. Publicar direcciones o mapas exactos podría poner en riesgo a las personas refugiadas. Por eso se habla solo de vacíos territoriales y acceso sin revelar ubicaciones específicas.
¿Cómo pueden las administraciones públicas mejorar la cobertura y acceso a casas refugio en Bogotá?
Implementando criterios claros para decidir ubicaciones basados en análisis territorial profundo que considere distancias, tiempos de traslado, barreras administrativas y existencia de redes complementarias. Además, deben garantizar suficientes cupos disponibles, agilizar trámites y fortalecer servicios integrales alrededor del refugio para apoyar a las mujeres víctimas antes de que sea demasiado tarde.
