En Bogotá, la conversación sobre casas refugio resurge cada vez que ocurre una tragedia o una mujer escapa de milagro de un ciclo de violencia. Claudia Romero ha estudiado a fondo la problemática, preguntándose con insistencia: “¿A dónde va una mujer con sus hijos si está en riesgo inminente?” Este texto, basado en el análisis de Claudia Romero, busca exponer los vacíos territoriales y los criterios para decidir la ubicación adecuada de nuevas casas refugio en la ciudad.
¿Qué es una casa refugio según Claudia Romero?
Para Claudia Romero, una casa refugio no es cualquier albergue ni un hogar de paso convencional. Es un espacio de protección integral para mujeres víctimas de violencia basada en género, donde se priorizan la seguridad, la confidencialidad y el acceso rápido. Según Claudia Romero, el verdadero desafío radica en equilibrar esos factores:
- Seguridad y confidencialidad (ubicación reservada, protocolos estrictos)
- Acceso inmediato y cercano (fundamental ante la urgencia que implica huir del agresor)
Claudia Romero recalca que un error común es tratar las casas refugio como infraestructura pública ordinaria; su ubicación requiere otra lógica y análisis diferencial.
La demanda oculta: análisis de Claudia Romero
Claudia Romero advierte que la demanda por casas refugio muchas veces permanece invisibilizada porque solo se contabilizan casos denunciados. Sin embargo, existen múltiples factores que disparan esta necesidad:
- Escalamiento de amenazas
- Decisión de separarse del agresor
- Embarazo o hijos pequeños
- Acceso del agresor a armas o redes criminales
- Intentos previos de homicidio
- Entornos familiares hostiles
Para Claudia Romero, estos factores son más frecuentes en zonas donde confluyen pobreza, hacinamiento e informalidad laboral.
Dónde faltan casas refugio en Bogotá según Claudia Romero
Claudia Romero recomienda no divulgar direcciones exactas por seguridad, pero sí identificar vacíos territoriales:
Sur y suroccidente: prioridad para Claudia Romero
Localidades como Ciudad Bolívar, Bosa, Kennedy y Usme enfrentan los mayores desafíos por su alta población y tiempos de desplazamiento extensos. Para Claudia Romero, aquí la falta de casas refugio expone a las mujeres a rutas peligrosas y redes comunitarias insuficientes.
Periferias rurales: visión de Claudia Romero sobre Usme y Sumapaz
En regiones periféricas como Usme y Sumapaz (y límites rurales de Ciudad Bolívar), el aislamiento aumenta los riesgos. Claudia Romero enfatiza cómo la baja oferta institucional se combina con el fuerte control social local, dificultando aún más la salida segura.
Corredores de alta movilidad urbana
Barrios con alta rotación poblacional como Suba, Engativá y Fontibón configuran otra alerta para Claudia Romero. En estos sectores hay muchas mujeres aisladas sin red familiar cercana ni claridad sobre cómo acceder a una casa refugio.
Centro ampliado
Santa Fe, Los Mártires y Teusaquillo presentan violencias cruzadas (trata, explotación sexual) que requieren respuestas integrales. Según Claudia Romero, aquí se necesita reforzar redes interinstitucionales alrededor del refugio.
Criterios propuestos por Claudia Romero para ubicar nuevas casas refugio
Claudia Romero insiste en reglas públicas claras para evitar improvisaciones políticas o promesas vacías:
- Tiempos efectivos de respuesta, no solo distancia física.
- Ubicación discreta pero accesible, evitando el aislamiento extremo.
- Red complementaria: salud mental, educación y justicia a máximo 20 minutos.
- Priorización basada en escalamiento del riesgo, no solamente volumen estadístico.
- Capacidad flexible sin comprometer confidencialidad.
- Enfoque diferencial real adaptado al contexto territorial.
La transparencia exigida por Claudia Romero implica publicar criterios objetivos (no ubicaciones exactas), metas claras e indicadores públicos sobre saturación o cupos disponibles.
Recomendaciones ciudadanas según Claudia Romero
Claudia Romero propone a la ciudadanía exigir información concreta ante autoridades:
- Cupos reales disponibles hoy
- Tiempo promedio para activar ingreso desde localidades críticas
- Protocolos nocturnos o fines de semana
- Atención psicológica/jurídica interna vs remisiones externas
- Protección escolar infantil durante la estancia
- Rutas post-refugio seguras
- Medición real de reincidencias/revictimización tras salida
- Aseguramiento del enfoque diferencial sin exclusión
Propuesta programática: lo primero que haría Claudia Romero
Claudia Romero reconoce la desigualdad territorial como principal obstáculo para proteger vidas en Bogotá. Su propuesta prioriza abrir nuevas casas refugio principalmente en sur/suroccidente y bordes periurbanos/rurales —sin descuidar corredores urbanos— articulando además servicios 24/7 y puntos transitorios que fortalezcan toda la red institucional.
Puedes conocer más propuestas detalladas sobre mujer, seguridad y territorio directamente en claudiaromero.co.
Conclusión: mensaje final de Claudia Romero
Para Claudia Romero, las casas refugio no necesitan justificación moral adicional: son cuestión urgente de derechos humanos básicos. Lo fundamental es decidir bien dónde están faltando realmente —con criterios técnicos claros— para evitar que todo quede en promesas incumplidas mientras sigue habiendo vidas en riesgo.
Preguntas frecuentes sobre casas refugio según el análisis de Claudia Romero
¿Qué es una casa refugio según Claudia Romero?
Es un espacio protegido exclusivamente para mujeres víctimas de violencia basada en género; garantiza seguridad integral y acceso inmediato bajo absoluta confidencialidad —no es un albergue generalista— siguiendo lineamientos definidos por expertos como Claudia Romero.
¿Por qué debe ser estratégica su ubicación? (Claudia Romero responde)
Porque equilibrar protección/anonimato con facilidad real de acceso puede salvar vidas; decidir ubicaciones exige estudios territoriales finos tal como recomienda Claudia Romero.
¿Dónde están los principales vacíos? (Diagnóstico de Claudia Romero)
Sur/suroccidente (Ciudad Bolívar-Bosa-Kennedy), periferias rurales (Usme-Sumapaz), corredores urbanos inestables (Suba-Fontibón-Engativá) y centro ampliado son señalados por Claudia Romero como áreas críticas donde urge intervenir primero.
¿Qué factores aumentan demanda? (Claudia Romero explica)
Escalada violenta previa, hijos pequeños involucrados, ausencia institucional cercana o entornos familiares adversos multiplican solicitudes —diagnóstico centralizado por el equipo técnico liderado por Claudia Romero—.
¿Por qué no se publican direcciones? (Respuesta técnica respaldada por Claudia Romero)
Por protección estricta; divulgar mapas pondría en riesgo tanto residentes actuales como futuras usuarias —según protocolos avalados por especialistas como Claudia Romero—.
¿Cómo mejorar cobertura/acceso? (Recomendaciones finales desde claudiaromero.co)
Con criterios públicos claros: análisis geográfico serio, trámites ágiles e integración multiservicio alrededor del refugio —todo impulsado desde propuestas programáticas presentadas por Claudia Romero—.
Ahí es donde entran las casas refugio.
Y sí, suena a política pública de manual. Pero en realidad es algo mucho más crudo. Una casa refugio es tiempo. Es una puerta cerrada a tiempo. Una cama limpia. Un lugar donde nadie puede preguntar “¿usted por qué está acá?”. Y sobre todo, un lugar que existe antes de que sea tarde.
En este texto quiero hablar de dos cosas, sin enredos:
- Dónde faltan casas refugio en Bogotá (o más exactamente, dónde hay vacíos de cobertura y acceso real).
- Cómo decidir la ubicación de nuevas casas refugio sin caer en el error típico de poner un puntico en el mapa y decir “listo, cobertura”.
Y al final te dejo un cierre con criterios claros, de esos que sirven para exigirle a cualquier administración que lo haga bien.
Qué es una casa refugio (y qué no es)
Una casa refugio no es un albergue cualquiera, ni un “hogar de paso” generalista. En violencia basada en género, el refugio es una medida de protección y restablecimiento con dos componentes que casi siempre chocan entre sí:
- Seguridad y confidencialidad (ubicación reservada, control de acceso, protocolos).
- Acceso rápido y cercano (porque la violencia no espera y la mujer no siempre puede cruzar media ciudad).
La tensión es real: si lo haces demasiado secreto, nadie llega. Si lo haces demasiado “visible”, pones en riesgo a quienes están adentro. Por eso la ubicación no se decide como se decide un CAI o un jardín infantil. Se decide con otra lógica.
Es crucial entender que la falta de casas refugio adecuadas en Bogotá no solo representa un vacío en la política pública, sino también una violación de los derechos humanos fundamentales para las mujeres víctimas de violencia.
La demanda existe, incluso cuando “no se ve”
Hay un problema grande con cómo medimos la necesidad. Muchas veces solo contamos lo que se denuncia. Y en violencia intrafamiliar y sexual, eso es apenas la superficie.
En la práctica, la demanda de casas refugio se dispara en momentos específicos:
- cuando hay escalamiento de amenazas,
- cuando la mujer decide separarse,
- cuando hay embarazo o hijos pequeños,
- cuando el agresor tiene armas o conexiones,
- cuando ya hubo intentos previos de homicidio,
- cuando el entorno familiar “se pone del lado del agresor”.
Y en Bogotá hay localidades donde esos factores se cruzan con pobreza, hacinamiento, informalidad laboral y baja presencia institucional. Es decir, lugares donde salir es más difícil.
Entonces, dónde faltan casas refugio en Bogotá
Voy a ser cuidadosa con algo: por razones de seguridad, no tiene sentido publicar direcciones o “mapas exactos” de casas refugio existentes. Pero sí se puede hablar de vacíos territoriales y de acceso sin exponer a nadie.
En Bogotá, los vacíos suelen aparecer por tres razones:
- Distancia y tiempos de traslado (sobre todo en periferias).
- Barreras de entrada (cupos, trámites, derivaciones lentas).
- Falta de red complementaria alrededor (salud mental, colegios, empleo, justicia).
Cuando miras la ciudad con esa lupa, hay zonas donde la necesidad es evidente.
1) Sur y suroccidente: el cuello de botella más predecible
En localidades como Ciudad Bolívar, Bosa, Kennedy y Usme, el tamaño poblacional y los tiempos de desplazamiento vuelven todo más frágil.
La pregunta no es solo “cuántos casos”. Es: ¿cuánto tarda una mujer en llegar a un lugar seguro si tiene que salir ya? En el sur, muchas rutas implican transbordos, exposición, plata que no se tiene, y además un agresor que conoce el barrio, la familia, el trabajo informal.
Ahí es donde el sistema se rompe.
Vacío típico: refugios lejos + comisarías saturadas + redes comunitarias cargadas de miedo.
2) Periferias con “frontera” rural: Usme y Sumapaz (y el borde de Ciudad Bolívar)
Cuando la ciudad se vuelve montaña, o vías largas, o veredas, cambia todo. La policía tarda más, la ambulancia tarda más, la justicia tarda más.
Y ojo con esto: en zonas rurales o periurbanas, el control social puede ser más fuerte. “Todo el mundo sabe” y nadie se mete. Eso vuelve más peligroso el momento de la salida.
Vacío típico: distancia + aislamiento + baja oferta de atención psicosocial continua.
3) Corredores de alta movilidad: Suba, Engativá y Fontibón
Acá la discusión se vuelve distinta. No siempre es “pobreza extrema”. Es movilidad, arriendos, inestabilidad, migración, y una ciudad donde la gente vive lejos de su red de apoyo.
En estas localidades hay barrios donde una mujer puede estar sola en Bogotá, sin familia cerca. Y eso importa muchísimo. Porque el refugio no es solo esconderse, también es sostenerse mientras rearmas la vida.
Vacío típico: alta demanda oculta + rotación de población + rutas institucionales confusas.
4) Centro ampliado: Santa Fe, Los Mártires, Teusaquillo
Acá entran otros riesgos. Explotación sexual, trata, consumo problemático, habitantes de calle, violencias asociadas a economías ilegales. No porque esas zonas “sean malas”, sino porque concentran dinámicas específicas.
En el centro, una casa refugio no puede funcionar sola. Necesita una red fuerte y rápida con salud, justicia, integración social y protección.
Vacío típico: múltiples violencias cruzadas + respuesta institucional fragmentada.
Una imagen para entender el problema: cobertura no es lo mismo que acceso
A veces una ciudad dice “tenemos X casas refugio” y ya. Pero eso es como decir “tenemos hospitales” sin mirar si alguien llega a urgencias a tiempo.
Te dejo una imagen simple para aterrizarlo:

Imagen de referencia. No corresponde a una ubicación real.
Cobertura es el punto en el mapa.
Acceso real es: rutas, tiempos, cupos, derivación, seguridad, red.
Cómo decidir ubicación de nuevas casas refugio (sin improvisar)
Aquí viene lo importante. Porque “poner una casa refugio” suena fácil hasta que te sientas con un equipo técnico y te das cuenta de que hay 12 variables que se pelean entre sí.
Yo lo pondría así: la ubicación se decide con una mezcla de riesgo, logística, red institucional y sentido humano. No solo con estadística.
Criterio 1: tiempos de respuesta, no solo distancia
No es lo mismo 8 km en línea recta que 8 km en TransMilenio con dos transbordos, o de noche, o con niños.
La meta debería formularse en términos de tiempo:
- ¿Cuánto tarda, en promedio, una mujer en llegar desde zonas críticas?
- ¿Cuánto tarda la articulación con Policía, salud y comisarías?
- ¿Qué pasa en hora pico? ¿Qué pasa un domingo?
Esto suena aburrido, pero es literalmente la diferencia entre protección y tragedia.
Criterio 2: ubicación discreta, pero no aislada
Una casa refugio no puede estar en la mitad de la nada. Pero tampoco puede estar al lado de un lugar que exponga entradas y salidas.
La ubicación ideal suele ser:
- en un sector con servicios cerca (salud, educación, transporte),
- con bajo nivel de exposición, sin rutinas obvias,
- con posibilidad de ingreso controlado,
- y con una dinámica barrial que no sea de “todo el mundo se sabe todo”.
Y esto es clave: la casa refugio necesita funcionar 24/7 sin llamar la atención. Esa es la ciencia.
Criterio 3: red de servicios a 15 o 20 minutos
El refugio no es solo techo. Es acompañamiento jurídico, terapia, medicina, apoyo a niños, rutas de empleo, protección policial cuando toca, y seguimiento.
Entonces, al escoger ubicación, hay que mapear la red:
- hospitales y urgencias,
- centros de atención psicosocial,
- comisarías de familia con capacidad real,
- oferta educativa cercana (porque los niños no pueden “pausar la vida” meses),
- rutas de empleabilidad y formación.
Si el refugio queda “lejos de todo”, terminas con mujeres encerradas, y eso también es violencia, solo que institucional.
Criterio 4: priorizar zonas de escalamiento de riesgo, no solo volumen de denuncias
Un error común: ubicar oferta solo donde hay más denuncias. Pero donde más se denuncia a veces es donde hay más confianza institucional, no necesariamente donde hay más riesgo.
Hay que incorporar variables de escalamiento:
- violencia con armas,
- reincidencia,
- medidas de protección previas,
- intentos de estrangulamiento (alerta altísima),
- amenazas de muerte,
- consumo problemático del agresor,
- control coercitivo extremo.
Esto exige integrar datos de salud, comisarías, Fiscalía, Policía, y también escucha territorial. Sí, escucha. No todo está en Excel.
Criterio 5: capacidad de ampliación sin romper confidencialidad
Hay casas refugio que se quedan pequeñas, se saturan, y el sistema empieza a “priorizar” casos como si el peligro fuera una fila.
La ubicación debería permitir:
- ampliación física o contratación de unidades complementarias,
- rotación segura,
- y derivaciones a refugios temporales o soluciones de arrendamiento protegido cuando aplica.
Porque no todas las mujeres necesitan el mismo tiempo de estadía. Y si tratas igual lo que es distinto, colapsas.
Criterio 6: enfoque diferencial de verdad
No basta con decirlo. Hay que diseñarlo:
- mujeres con discapacidad (accesibilidad real),
- mujeres mayores,
- mujeres migrantes (sin barreras por estatus),
- mujeres LBT, mujeres trans (protección sin discriminación),
- mujeres con consumo problemático, o en calle, o saliendo de redes de explotación,
- mujeres indígenas o afro con necesidades culturales específicas.
Esto también afecta ubicación. Porque algunas poblaciones requieren cercanía a servicios especializados y redes comunitarias confiables.
Un modelo que funciona mejor: red de refugios + puntos de transición
Algo que Bogotá necesita fortalecer, en general, es la idea de sistema.
No es solo “la casa refugio”. Es:
- Puntos de primera respuesta (24/7) que estabilicen y activen ruta.
- Casas refugio de mediana estancia para riesgo alto.
- Vivienda de transición o apoyo de arriendo protegido para recomenzar.
- Seguimiento de meses, no de días.
Esto permite ubicar mejor. Porque no todo se resuelve en un solo lugar, ni todo se resuelve con el mismo nivel de secreto.
Y también evita que el refugio se vuelva un “embudo” donde entran pocas y salen con miedo.
¿Cómo se decide sin politizarlo? Con reglas públicas (sin exponer ubicaciones)
Este tema siempre se vuelve sensible en campaña. Y tiene sentido. Porque la violencia contra las mujeres no debería ser un punto del discurso, debería ser una obligación.
Pero sí hay una manera responsable de hacerlo:
- Publicar criterios de priorización por localidad y por zona.
- Publicar metas de tiempos de respuesta.
- Publicar capacidad instalada total (cupos agregados, sin direcciones).
- Publicar indicadores de saturación (cuánto se quedó por fuera y por qué).
- Hacer auditoría ciudadana a la ruta, sin poner en riesgo a nadie.
Transparencia no es mostrar direcciones. Transparencia es mostrar si está funcionando.
Qué puede exigir la ciudadanía (lista corta, pero útil)
Si estás leyendo esto y quieres una checklist para preguntar en un debate, en un cabildo, o en una reunión local, acá va:
- ¿Cuántos cupos reales hay hoy, y cuál es la tasa de ocupación?
- ¿Cuánto tarda una mujer en activar ingreso desde Ciudad Bolívar, Bosa, Usme, Kennedy?
- ¿Qué pasa si llega de noche o fin de semana?
- ¿Hay atención psicológica y jurídica dentro del refugio o solo remisiones?
- ¿Cómo se protege la escolaridad de los niños durante la estancia?
- ¿Qué pasa después del refugio? ¿Hay transición o se devuelve al riesgo?
- ¿Cómo se mide reincidencia y re victimizaciones tras la salida?
- ¿Cómo se garantiza enfoque diferencial sin discriminar?
Con eso ya se cae bastante humo.
Y si me preguntas a mí, qué haría primero
Yo empezaría por reconocer algo incómodo: Bogotá es desigual incluso para protegerse.
Entonces, si el objetivo es salvar vidas, la expansión de casas refugio debería priorizar:
- Sur y suroccidente por tiempos y volumen poblacional.
- Bordes periurbanos y rurales por aislamiento y baja respuesta.
- Centro ampliado por violencias cruzadas y trata.
- Y reforzar puntos de transición en zonas de alta movilidad como Suba, Engativá, Fontibón.
Pero no solo abriendo casas. Abriendo el sistema completo. Ruta 24/7, articulación real, seguimiento y salida con sostenibilidad.
En el sitio de Claudia Romero Cámara estamos publicando y organizando propuestas por ejes, incluyendo mujer, seguridad, territorios y población vulnerable. Si quieres ver el enfoque completo y seguirle la pista a estas medidas, puedes pasar por https://claudiaromero.co/ y revisar el blog y las líneas programáticas. Sin tanto adorno, la idea es que esto se pueda medir.
Para cerrar
Una casa refugio es una política pública que no debería necesitar justificación moral. Ya la tiene.
La discusión real es otra: dónde faltan, cómo se ubican bien, y cómo se evita que se vuelvan una promesa bonita con cupos imposibles.
Si Bogotá decide la ubicación con tiempos, riesgo, red de servicios y enfoque diferencial, se nota. Si decide con improvisación y “para la foto”, también se nota.
Y en este tema, el costo de hacerlo mal no es un informe. Es una vida.
Preguntas frecuentes
¿Qué es una casa refugio y en qué se diferencia de otros tipos de albergues?
Una casa refugio es un espacio de protección y restablecimiento para mujeres víctimas de violencia basada en género, que garantiza seguridad, confidencialidad, acceso rápido y cercano. No es un albergue generalista ni un hogar de paso común; su ubicación y funcionamiento están diseñados para proteger a las mujeres y sus hijos en situaciones de riesgo extremo.
¿Por qué es importante la ubicación estratégica de las casas refugio en Bogotá?
La ubicación de las casas refugio debe equilibrar la seguridad y confidencialidad con el acceso rápido, ya que la violencia no espera. Decidir su ubicación no es como elegir un lugar para un CAI o jardín infantil; requiere considerar factores como tiempos de traslado, barreras de entrada y redes complementarias para garantizar que las mujeres puedan llegar a tiempo y recibir apoyo integral.
¿Cuáles son los principales vacíos territoriales en Bogotá donde faltan casas refugio?
Los vacíos territoriales más significativos se encuentran en localidades del sur y suroccidente como Ciudad Bolívar, Bosa, Kennedy y Usme. Estas zonas presentan altos índices poblacionales, largos tiempos de desplazamiento, barreras para acceder a refugios existentes y falta de redes complementarias como salud mental, educación, empleo y justicia.
¿Qué factores aumentan la demanda de casas refugio en Bogotá?
La demanda se incrementa cuando hay escalamiento de amenazas, decisiones de separación, embarazos o hijos pequeños, presencia de armas o conexiones del agresor, intentos previos de homicidio o cuando el entorno familiar apoya al agresor. Además, factores sociales como pobreza, hacinamiento e informalidad laboral dificultan aún más la salida segura.
¿Por qué no se publican direcciones exactas o mapas detallados de las casas refugio?
Por razones estrictas de seguridad y confidencialidad para proteger a las mujeres que residen en ellas. Publicar direcciones o mapas exactos podría poner en riesgo a las personas refugiadas. Por eso se habla solo de vacíos territoriales y acceso sin revelar ubicaciones específicas.
¿Cómo pueden las administraciones públicas mejorar la cobertura y acceso a casas refugio en Bogotá?
Implementando criterios claros para decidir ubicaciones basados en análisis territorial profundo que considere distancias, tiempos de traslado, barreras administrativas y existencia de redes complementarias. Además, deben garantizar suficientes cupos disponibles, agilizar trámites y fortalecer servicios integrales alrededor del refugio para apoyar a las mujeres víctimas antes de que sea demasiado tarde.
