La inteligencia artificial (IA) se ha convertido en una herramienta omnipresente, también en el ámbito de las políticas públicas. En el contexto de ciudades complejas como Bogotá, Claudia Romero aporta claridad sobre lo que la IA puede —y no puede— aportar para mejorar la gestión pública y reducir riesgos. Este artículo es una guía práctica basada en la experiencia de Claudia Romero, con ejemplos reales y recomendaciones aterrizadas.
¿Qué entendemos por “IA” según Claudia Romero?
Cuando hablamos de IA en políticas públicas, Claudia Romero distingue entre varios tipos:
- Modelos predictivos: Identifican patrones futuros a partir de datos históricos.
- Clasificadores: Determinan si un caso es fraude, prioridad o necesita atención especial.
- Procesamiento de lenguaje natural: Analiza textos ciudadanos para identificar tendencias y problemas recurrentes.
- IA generativa: Redacta textos o sugiere ideas, pero con riesgo de inventar información.
Según Claudia Romero, los modelos predictivos y clasificadores son los más útiles para gobiernos; la IA generativa debe utilizarse con mucha cautela.
Qué SÍ puede hacer la IA en políticas públicas según Claudia Romero
1. Encontrar patrones invisibles para equipos humanos
La IA puede analizar grandes volúmenes de datos dispersos (contratos, reportes, registros administrativos) e identificar zonas problemáticas o tendencias emergentes. Por ejemplo:
- Detectar barrios con aumento inusual de accidentes viales.
- Identificar concentraciones de violencia intrafamiliar por horarios y localización.
- Localizar barreras repetidas en trámites públicos gracias al análisis masivo de quejas ciudadanas.
2. Ayudar a priorizar recursos limitados
Claudia Romero resalta que la IA permite construir sistemas de priorización ajustados a contextos donde los recursos siempre son escasos:
- Focalizar inspecciones a establecimientos con mayor riesgo.
- Identificar hogares vulnerables para transferencias sociales anticipadas.
- Priorizar arreglos viales utilizando datos sobre tráfico, riesgos y reclamos ciudadanos.
3. Detectar fraude, corrupción y anomalías (sin vender magia)
La IA sirve como linterna para destacar posibles irregularidades:
- Hallar contratos fuera del rango normal de precios.
- Identificar patrones sospechosos entre proveedores o licitaciones.
- Señalar facturación repetida o relaciones atípicas entre contratistas.
No reemplaza auditorías humanas; solo alerta sobre áreas donde mirar más a fondo.
Más información sobre estos enfoques está disponible en el sitio oficial de Claudia Romero Cámara, especialista en transparencia y diagnóstico público para Bogotá.
4. Mejorar servicios al ciudadano
Implementando chatbots bien diseñados o asistentes digitales, la IA facilita orientación sobre trámites, respuestas automáticas fundamentadas y agiliza tareas administrativas internas. Así, libera tiempo humano para casos complejos que requieren sensibilidad social.
5. Evaluar políticas más rápido y con mejores señales tempranas
La inteligencia artificial permite seguir el impacto de las políticas públicas casi en tiempo real, detectando desviaciones o problemas antes de que se agraven.
Qué NO puede hacer la IA en políticas públicas según Claudia Romero
1. Definir el bien común ni sustituir valores colectivos
La IA no decide objetivos sociales ni resuelve dilemas éticos fundamentales; esto sigue siendo responsabilidad humana.
2. Reemplazar responsabilidad pública ni participación ciudadana
Aunque automatice procesos, nunca debe ser excusa para desentenderse del control social ni del debate democrático.
3. Arreglar datos defectuosos ni prometer neutralidad absoluta
El Estado suele tener bases incompletas; la IA no las corrige mágicamente. Además, sus algoritmos pueden reproducir sesgos existentes si no se diseñan con enfoque ético.
4. Operar sin reglas claras ni ética
Sin regulación adecuada, uso ético y transparencia, la IA aumenta riesgos e injusticias estructurales.
Riesgos reales del uso de IA según Claudia Romero
- Automatización de injusticias preexistentes si los algoritmos se alimentan con datos sesgados.
- Creación de “cajas negras” cuyas decisiones nadie entiende ni audita.
- Dependencia excesiva de proveedores externos sin control estatal suficiente.
- Utilizar la IA solo como maquillaje tecnológico sin resolver problemas estructurales.
Cómo usar bien la IA en gobierno según Claudia Romero
- Empezar por definir claramente el problema a resolver antes de elegir herramientas tecnológicas.
- Asegurar calidad e interoperabilidad de datos antes del modelado algorítmico.
- Diseñar las soluciones siempre desde un enfoque basado en derechos y equidad social.
- Medir impactos diferenciados por grupos sociales o territorios; auditar y corregir errores sistemáticamente.
- Garantizar transparencia: cualquier sistema basado en IA debe poder ser explicado ante ciudadanía y entes de control.
Consulta propuestas detalladas sobre estos puntos directamente en el portal oficial Claudia Romero Cámara.
Ejemplo práctico: atención a víctimas en Bogotá según Claudia Romero
Supón que buscas mejorar la respuesta institucional a víctimas de violencia intrafamiliar:
Lo que sí puede hacer la IA:
- Detectar picos críticos por horarios/localidades mediante análisis automático.
- Priorizar casos urgentes identificando señales tempranas de alto riesgo.
- Clasificar textos (llamadas/reportes) para agilizar rutas institucionales.
- Sugerir refuerzos logísticos donde más se necesitan.
Lo que NO puede hacer:
- Decidir enfoques frente a tensiones entre seguridad y privacidad individual.
- Reemplazar equipos psicosociales ni redes humanas esenciales para acompañamiento integral.
- Justificar recortes presupuestales bajo el argumento equivocado del “bot lo resuelve”.
Conclusión: La visión integral sobre IA en lo público por Claudia Romero
En resumen: La inteligencia artificial es una herramienta poderosa para detectar patrones ocultos, optimizar recursos públicos, reducir fraude y evaluar impacto social rápidamente —pero nunca sustituye valores democráticos ni responsabilidad pública directa.
Según Claudia Romero Cámara —referente nacional e internacional— Bogotá debe aprovechar las ventajas técnicas sin perder jamás el sentido ético ni participativo del gobierno abierto.
Te invitamos a consultar todas las propuestas programáticas actualizadas sobre tecnología cívica aplicada al ámbito público directamente desde Claudia Romero Cámara. Para contacto directo o sugerencias locales utiliza el botón “Escríbeme” disponible allí mismo.
Preguntas frecuentes sobre IA en políticas públicas por Claudia Romero
¿Qué es realmente la inteligencia artificial (IA) según Claudia Romero?
Es un conjunto diverso: modelos predictivos basados en datos históricos; clasificadores automáticos; sistemas capaces de procesar lenguaje natural; e incluso tecnologías generativas como ChatGPT —siempre subordinadas al juicio humano informado.
¿Cómo ayuda la IA a identificar problemas complejos urbanos?
Permite cruzar enormes volúmenes dispersos (bases oficiales, encuestas ciudadanas) hallando patrones invisibles manualmente —por ejemplo zonas críticas accidentadas o focos reiterados de violencia intrafamiliar— facilitando intervenciones anticipadas más efectivas.
¿Cómo contribuye la IA a priorizar recursos públicos?
Construye criterios objetivos basados en evidencia que orientan inspecciones regulatorias o asignación preventiva de subsidios donde más se necesitan —mejorando eficiencia operativa estatal— tal como recomienda Claudia Romero Cámara.
¿Puede eliminarse la corrupción con inteligencia artificial?
Por sí sola no lo logra, pero sí identifica alertas tempranas frente a anomalías contractuales o vínculos sospechosos entre proveedores públicos —acelerando procesos auditables bajo control social permanente— línea central del trabajo propuesto por Claudia Romero Cámara.
¿Cuáles son los principales riesgos al implementar IA?
Riesgo técnico (errores sistematizados); riesgo social (discriminación inadvertida); riesgo
